Dejo sus poemas bajo llave, en ese viejo baúl de la abuela,
sabia que si cerraba el candado no habría regreso,
dejo sus poemas y bajo la llave, nunca pudo dejar
las letras.
Soliamos despertar para ver si ya no era lunes.
martes, 2 de noviembre de 2010
Peregrino.
A veces no me reconozco,
ni la figura rota del espejo
o la letra de la niña de seis años
que temia dejar la puerta abierta a los conocidos,
esos conocidos en quienes
no se confia y se teme,
a veces no me reconozco
ni mi voz diciendo: no puedo
contestar por el momento
y me dejo un mensaje
que en voz muy baja dice:
hablame para recordar nuestra voz.
Y también olvido los besos,
y mi propio cuerpo abrazado
al tuyo, en una sabana de ilusiones
que nos cubre cuando no sale el sol,
ni mis manos recorriendo esa espalda
que -aunque no sea yo la que la toca-
siempre reconozco.
A veces no me reconozco
y es mejor así, porque vivir conmigo
sería el infierno y la podredumbre.
A veces no me reconozco,
ni la figura rota del espejo
o la letra de la niña de seis años
que temia dejar la puerta abierta a los conocidos,
esos conocidos en quienes
no se confia y se teme,
a veces no me reconozco
ni mi voz diciendo: no puedo
contestar por el momento
y me dejo un mensaje
que en voz muy baja dice:
hablame para recordar nuestra voz.
Y también olvido los besos,
y mi propio cuerpo abrazado
al tuyo, en una sabana de ilusiones
que nos cubre cuando no sale el sol,
ni mis manos recorriendo esa espalda
que -aunque no sea yo la que la toca-
siempre reconozco.
A veces no me reconozco
y es mejor así, porque vivir conmigo
sería el infierno y la podredumbre.
Bonito poema para un guitarrista.
Yo no sé tocar,
nunca lo hago porque el viento cimbra y rompe
los árboles que acompañan mi casa,
yo no sé tocar porque la música
tiene ese no sé que de la tristeza
del amor
de la vida
y del desafio de no
porque la música esta en un ring con
el silencio
y afortunadamente -en este cuarto- siempre gana.
Yo no sé tocar,
nunca lo hago porque el viento cimbra y rompe
los árboles que acompañan mi casa,
yo no sé tocar porque la música
tiene ese no sé que de la tristeza
del amor
de la vida
y del desafio de no
porque la música esta en un ring con
el silencio
y afortunadamente -en este cuarto- siempre gana.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)