Soliamos despertar para ver si ya no era lunes.

lunes, 17 de mayo de 2010

Me extraviaré por un tiempo.
Si tus labios preguntan por mí, diles que no he muerto.
Bien levantaré la vista.
Mis ojos estarán palideciendo una vez más. Pero no volvere a guardar mis sueños, me olvidaré de tu nombre, ocultare mi piel tatuada de tus besos, le chupare al tiempo los moretones que causaste.

Estaré ausente.
Su boca trozo mis rodillas.

domingo, 16 de mayo de 2010

Tus silencios saben a arena húmeda.
En la lejania que arman los kilometros,
esta tu cuerpo, extenso oasis de aire y sombra,
esperando mi hora de llegada.
Huiré (y te lo digo) porque mi alma tiene miedo al amor.
Huí por el miedo a besar tu espalda,
a no alejarme de tus manos,
a no dejar ir, una vez más,
tu alma de mi vientre.
Tú y yo, somos como las letras:




D I F E R E N T E S
No me interesa hablar de ti.

Ya lo escribo y lo pienso.
Qué tal si tenemos muchos cartoncitos que se llamen como tú.
Sus gritos eran de dolor,
pero los labios que se mojaban
y la lengua del hombre recorriendo sus senos,
entendieron otra cosa.
Las cartas que te deje bajo
la almohada guardaban
la respuesta al reencuentro.
La cita se termino
cuando dije que era poeta.
El amor no es sexo, pero se le parece.
Me gustaría que entendieras
que mi cuerpo
nunca estará sentado
en el escritorio
que compraste para mi futuro.