Carlos tiene un balón
y en su balón un mundo pequeño
que le pide a gritos libertad.
Carlos tiene las venas secas
y los ojos negros,
tiene en su cabeza un desierto
que hace más pesado el camino al medio día,
la mamá de Carlos también llora,
igual que él cuando
pequeños dinosaurios muerden sus brazos
y dejan ahí un millón de puntos a unir,
Carlos quisiera que ese mundo del balón
lo atrapara y lo llevara con ellos
y entonces no tener miedo,
ni dolor,
no tener madre o
cabello
o soledad...
Soliamos despertar para ver si ya no era lunes.
miércoles, 8 de junio de 2011
[570]
He muerto y renacido tantas veces,
todas a causa del mismo fantasma
que estropea mi exterior y arrumba
mis esperanzas,
la poesía es así:
un mounstro que necesitas para sentir el miedo,
un dolor de cabeza que te obliga a seguir con el día,
la poesía es así, porque no la puedo interpretar de otra forma,
porque no tengo el menor sentido de razón,
porque no me contengo y cada
que necesito estallo contra el papel
o contra las teclas, que mis dedos conocen como
una amante viejisima que inunda mis venas,
no tengo miedo de morir, así,
aquí, con ella o en soledad,
la poesía es así.
lunes, 21 de marzo de 2011

Ibamos los tres por un desierto,
Trilce, Tegus y yo
andabamos buscando las estrellas de tu cabello.
Para Abigail.
Abigail, el mundo se nos esta cayendo encima.
Me da miedo toda esta gente que va empujando
su propia historia
y que maulla
y araña por un muñeco de plastico.
Abigail nos estamos muriendo,
porque mis alas están rotas,
todos en mi mundo te mandan saludos,
porque estamos en polos distantes
que se deshacen
y yo sé que un día el pájaro que esperas
llegará por ti.
Me da gusto que no mueras y que
escribas poesía con tus alas
y que tus sueños no dejen de mancharse
de tinta
y que corras entre todos los gatos del mundo
y que tengas estrellas en el cabello
para iluminar el universo.
miércoles, 2 de marzo de 2011
A mí me dan mucha lástima los poetas jóvenes,
los libros viejos,
el semaforo en verde que no vuelve a funcionar
a causa de un choque,
las calles solitarias de un día festivo,
los perros de los camellones
y los camellones de algunos perros.
Soy parte de la suicedad del mundo,
no nací para agradarle a alguien
o para escribir buena poesía,
eso no me preocupa,
ahora sólo nos queda sobrevivir.
los libros viejos,
el semaforo en verde que no vuelve a funcionar
a causa de un choque,
las calles solitarias de un día festivo,
los perros de los camellones
y los camellones de algunos perros.
Soy parte de la suicedad del mundo,
no nací para agradarle a alguien
o para escribir buena poesía,
eso no me preocupa,
ahora sólo nos queda sobrevivir.
jueves, 17 de febrero de 2011
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